Evolucionar constituye una infidelidad: a los demás, al pasado, a las antiguas opiniones de uno mismo...
Cada día debería tener al menos una infidelidad esencial, una traición necesaria. Se trataría de un acto optimista, esperanzador, que garantizaría la fe en el futuro; una afirmación de que las cosas pueden ser, no sólo diferentes, sino mejores.


No hay comentarios:
Publicar un comentario