-¿Ves lo tranquila que está la superficie del agua? Así era yo una vez.
Y entonces -lanza una piedra al lago-, el agua se agita y se revuelve. En eso me convertí.
-Pero si esperamos un rato, se volverá a aquietar. Volverá a estar en calma.
-Pero la piedra seguirá allí abajo. Ahora es parte del lago.
Tal vez se vea igual que antes, pero ha cambiado para siempre.

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