Y ella cargada con la maleta salía a buscar un taxi para ir al aeropuerto.
Cuando se cruzaron en el portal le preguntó que de dónde venía a esas horas tan temprano con las manos manchadas de pintura azul, con lo poco que te gusta madrugar -le dijo.
Cuando se cruzaron en el portal le preguntó que de dónde venía a esas horas tan temprano con las manos manchadas de pintura azul, con lo poco que te gusta madrugar -le dijo.
Pero ella no respondió nada, sólo sonrió.
Y la ciudad y sus paredes blancas despertaron cubiertas de declaraciones de amor.

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