¿Por qué tener miedo de todo lo que no eres? Las chicas que leen entienden que la gente, como los personajes, se desarrollan.
Si encuentras una chica que lee, manténla cerca.
Le
propondrás matrimonio en un globo aerostático. O durante un concierto
de rock. O muy casualmente, la próxima vez que esté enferma. Por Skype.
Sonreirás
tanto que te preguntarás por qué tu corazón no ha explotado y sangrado
por todo tu pecho todavía. Escribirás la historia de sus vidas, tendrán
niños con nombres extraños y gustos todavía más extraños. Ella le
presentará a tus niños al Gato en el Sombrero y a Aslan, quizás el mismo
día. Caminarán juntos el invierno de su vejez y ella recitará a Keats
en voz baja mientras tú te sacudes la nieve de las botas.
Sal con
una chica que lee, porque te lo mereces. Te mereces una chica que pueda
darte la vida más colorida imaginable. Si tú sólo puedes darle
monotonía, y horas duras y propuestas a medias, entonces estás mejor
solo. Si quieres el mundo, y los mundos más allá de éste, sal con una
chica que lea.
O mejor aún, sal con una chica que escriba.
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